SENDERO TRANSPERSONAL

INTEGRANDO PSICOLOGIAS DE ORIENTE Y OCCIDENTE

Bienvenidos al blog!

La Psicología Transpersonal o Integral, es un enfoque terapéutico que apunta a que el ser humano alcance niveles óptimos de salud psicológica, dándole importancia a la expansión de la conciencia.

Se trata de un acompañamiento terapéutico para que la persona aprenda a observar sus patrones mentales, sus creencias, que son la causa del malestar, que aprenda a desidentificarse de sus contenidos mentales, a trabajar con sus emociones saludablemente, que aprenda a hacerse responsable de sí misma, de sus relaciones, de sus experiencias, sin culpabilizar al entorno, a la vida por lo que le sucede, comprendiendo que la adversidad, es una oportunidad de cambio y desarrollo personal.

Capacita al paciente para que aprenda a satisfacer de una manera saludable sus necesidades a todos los niveles: físico, emocional, mental, espiritual, aprendiendo a conectar con la dimensión trascendental; todo ello conlleva a una integración de su personalidad y a alcanzar niveles superiores de salud psicológica, para luego poder trascenderla y conectar con la esencia.

Se toman en cuenta los problemas, dolencias particulares que empujan a la persona a una consulta y se las trabaja e integra, pero el enfoque principal de la Terapia Transpersonal, que la hace diferente y más abarcativa que otras terapias psicológicas (integra psicologías de oriente y occidente) es el de capacitar a la persona para que aprenda a conectar con sus propios recursos internos y permita desplegarse sin temores al proceso de crecimiento natural.

La terapia utiliza diferentes técnicas que se adaptan a las necesidades del paciente y a su estado de consciencia, integrando los niveles físico, mental y emocional (ego) y luego trascendiéndolo hacia los valores superiores, como la compasión, el amor a los demás seres vivos, el sentido de la propia vida, el desarrollo de la creatividad, etc., favoreciendo cambios en su nivel evolutivo.

lunes, 23 de marzo de 2026

Nuestro niño interior atemorizado y herido.



A través de la aceptación, la comprensión y la amplitud podemos descubrir y sanar las heridas más profundas de nuestra alma.
A veces nos preguntamos ¿qué es lo que nos provoca tanta ansiedad, por qué nos quejamos cuando no conseguimos el amor que deseamos y necesitamos, qué es lo que sucede dentro de nosotros cuando sufrimos una pérdida importante, cuando un amor nos deja o uno de nuestros padres muere?

Escondido detrás de nuestras protecciones, negaciones y un estilo de vida adictivo, llevamos un niño interior profundamente atemorizado y herido.
La mayoría de personas viven en la codependencia sin ser capaz de crear o mantener relaciones íntimas debido a nuestro niño interior atemorizado.
Nuestra vida, no podrá ser una experiencia de amor y felicidad hasta que no nos hagamos amigos de nuestro niño interior.

Cuando nos abrimos a nuestra vulnerabilidad herida y empezamos a sanarla, traemos el amor y la realización a nuestras vidas.
Gran parte del crecimiento interior proviene del trabajo con los miedos: el miedo a afirmar nuestra creatividad, miedo a la pérdida, miedo al castigo, a la crítica y al juicio, miedo al rechazo y a la soledad, miedo a la supervivencia, a que te desenmascaren, al fracaso, al éxito, a la intimidad, a la confrontación, a la ira, a perder el control…
El miedo es el asunto más esencial para trabajar en nuestra vida: cuando se le niega e ignora se le relega al fondo de la mente, desde donde ejerce un efecto poderoso y muchas veces paralizante en nuestras vidas.

Intentamos cubrirlo con toda clase de compensaciones y adicciones, mientras se mantenga como una fuerza escondida puede causarnos ansiedad crónica, sabotear nuestra creatividad, puede volvernos rígidos, suspicaces u obsesionados con la seguridad, puede anular nuestro esfuerzo por encontrar el amor… pero si podemos amigarnos con él, sacarlo a la luz, investigarlo con intensidad y compasión, puede transformarnos, abriéndonos a una profunda vulnerabilidad y auto aceptación.
El miedo afecta y muchas veces domina, todos los aspectos de nuestra vida, nuestra manera de hablar, de trabajar, de comer, de relacionarnos, de crear e incluso respirar. Es algo que se encuentra de forma permanente y que intentamos ignorar, superar e incluso alejar.

El viaje de regreso al espacio interior que hemos perdido, se puede resumir en el siguiente mapa:
Imagínate que estas de pie en el centro de un gran circulo dividido en tres anillos: un anillo exterior, uno medio y otro interior. Estos círculos radian desde ti hacia fuera.

Al anillo exterior le llamaremos capa de protección: este es el hogar del adulto compensado.

El segundo anillo es la capa de sentimientos y la vulnerabilidad, el hogar del niño vulnerable.

Y el centro es el núcleo del ser esencial y el hogar del testigo. Ahí nos encontramos con nuestra energía fluida y espontánea, y podemos mirar todo lo que sucede dentro y fuera de nosotros con amplitud y objetividad. 
Es su forma más elevada, un estado de armonía con nosotros mismos y con la vida, es el centro de unidad con la existencia, del que hablan los místicos.

El viaje de sanación es llegar a ese núcleo interior.

La mayor parte del tiempo estamos en la capa exterior, la de protección es un estado de control donde estamos protegidos (hasta cierto punto) de nuestros miedos y muy raramente nos damos cuenta que estamos allí, se nos ha hecho familiar y vivimos allí de manera inconsciente, no porque lo elijamos. 
A menos que realicemos un trabajo interior, podemos pasarnos allí la vida entera. La mayor parte de la gente lo hace.
Vivir en la capa de protección es algo seguro, conocido y sin peligro, pero a la vez vacío y de una forma u otra la vida comienza a indicarnos que algo va mal.

Cuando nos aventuramos a entrar en la capa de la vulnerabilidad y los sentimientos, nos llegan recuerdos de tiempos pasados y sentimientos de traición (cuando no se respetó nuestra vulnerabilidad), por estos recuerdos, nos asusta ir allí, por lo que una parte de nosotros intenta evitar sentir ese dolor y ansiedad, manteniéndonos en lo seguro y conocido.

Otra parte de nosotros sabe que para completar nuestro viaje de vuelta al núcleo, no nos queda otra alternativa que investigar la capa del medio.

Una energía desconocida y misteriosa nos empuja hacia el centro, respondiendo a una llamada que proviene de nuestro ser superior, y esa parte tiene el valor para enfrentar el dolor y el miedo intrínsecos en el hecho de reclamar nuestra vulnerabilidad.

Nos movemos constantemente entre esas dos fuerzas opuestas: una nos mantiene inconscientes pero seguros, la otra nos inclina hacia lo desconocido y hacia una verdad más profunda.
Dr. Thomas Trobe


domingo, 8 de marzo de 2026

El sufrimiento


El sufrimiento surge al creer un pensamiento que está en desacuerdo con lo que es.
Cuando nuestra mente está clara, entonces lo que es, es lo que queremos. El querer que la realidad sea diferente de lo que es, es como pretender enseñarle a ladrar a un gato. Pretender que la realidad sea diferente a lo que es, es un deseo imposible de satisfacer.

Si observamos nuestra mente, durante el dia solemos tener muchos pensamientos del tipo “tal persona debería ser de tal manera”, “mi pareja debería estar de acuerdo conmigo”, “debería estar más delgada”, “debería haber menos cola en el supermercado”, etc., así, con estos pensamientos deseamos que las cosas sean diferentes a lo que realmente son.

Todas las tensiones que sufrimos, tienen que ver con la discusión con lo que es.
Lo que piensas que no debería haber sucedido, si debería haber sucedido, sencillamente porque así fue, y ningún pensamiento puede cambiarlo. Ahora esto no quiere decir que deba tolerarlo, ni aprobarlo, solo significa que puedes ver las cosas sin resistirte y sin luchar interiormente, lo cual genera confusión.

Nadie quiere enfermarse o tener un accidente, pero si ya ocurrió, ¿porque discutir mentalmente con lo que sucedió? Y sabemos que esto no tiene sentido, sin embargo, lo seguimos haciendo por no saber cómo dejar de hacerlo.

Cuando discutimos con la realidad, sufrimos, sentimos tensión y frustración, no nos sentimos normales ni equilibrados. Cuando dejamos de oponernos a la realidad, la acción se convierte en algo sencillo, fluido, amable y seguro.

En el Universo, podemos encontrar tres tipos de asuntos: los míos, los tuyos y los de Dios (Realidad, o como le queramos llamar, lo que escapa a mi control o el tuyo…)
Gran parte de las tensiones que vivimos, vienen de vivir mentalmente fuera de nuestros asuntos, ej. cuando pienso: “deberías encontrar un trabajo”, “quiero que seas feliz”, “deberías se puntual”…, en estos casos, me estoy metiendo en tus asuntos., cuando me preocupo por las inundaciones, la guerra, etc., me estoy metiendo en los asuntos de Dios.

Si tú estás viviendo tu vida y yo estoy viviendo mentalmente tu vida, entonces ¿quién está aquí viviendo la mía?, ocuparme mentalmente de tus asuntos, me impide estar presente en los míos, me separo de mi misma y luego me pregunto porque no funciona mi vida.
El pensar que sé que es lo mejor para los demás, aunque sea en nombre del amor, es estar fuera de mis asuntos, genera tensión, ansiedad y miedo, y en realidad ¿acaso sé lo que es adecuado para mí?

Cuando te sientas tenso o incómodo, pregúntate de quien son los asuntos en lo que estas ocupándote mentalmente, esta pregunta puede volverte a ti mismo, e invitarte a estar presente, el practicar esto durante un tiempo, quizá te haga descubrir que en realidad no tienes ningún asunto y que tu vida funciona perfectamente por sí misma.

Un pensamiento resulta inofensivo a menos que nos lo creamos, o sea que no son nuestros pensamientos, sino nuestro apego a ellos lo que origina nuestro sufrimiento, al apegarnos creemos que es verdad sin indagar si en realidad lo es.
Así una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados, a menudo, durante años. La mayoría de las personas creen que son lo que sus pensamientos dicen que son.
Byron Katie


miércoles, 18 de febrero de 2026

¿De qué manera podemos permanecer presentes con nuestra experiencia?


Aunque habitualmente no nos demos cuenta de ello, la presencia más profunda se halla presente siempre en el fondo de nuestro ser. Lo que normalmente advertimos son las islas que hay en la corriente de la conciencia, nuestros pensamientos, los lugares en los que va aterrizando nuestra mente.

Sólo nos damos cuenta de los lugares en los que nuestra mente aterriza y no advertimos el espacio que conduce de uno a otro que, dicho sea de paso, nuestra mente atraviesa volando como si fuera un pájaro. Aunque siempre esté presente, no solemos percibir el espacio que existe entre un pensamiento y otro. Tal vez, si hablo muy despacio. usted... puede... comenzar... a... darse... cuenta... del... espacio... existente... entre... las... palabras. ¿Qué es lo que ocurre en esos huecos?

Normalmente no nos damos cuenta de ellos porque estamos demasiado ocupados relacionando nuestro pensamiento con nuestra identidad egoica. Y es que el ego se asusta ante esos huecos, porque representan una pérdida de control. Pero lo cierto es que esos huecos representan los puntos de la entrada en la conciencia serena y no conceptual que siempre está presente. Cuando nos asentamos en ella, se convierte en la presencia incondicional que consiste simplemente en permanecer abierto y desinteresado a todo lo que es sin tener que cumplir ninguna agenda.

Así pues, cuando nos relacionamos con nuestra experiencia de un modo amable, no reactivo y permisivo, nos abrimos al abrazo de nuestra naturaleza incondicionada superior. Y es precisamente ahí donde se pone de manifiesto nuestra salud básica, como un loto que emerge del estiércol de la neurosis y de la confusión donde realmente puede tener lugar la curación de nuestro yo condicionado.

De hecho, es imposible fabricar la presencia incondicional porque siempre está ahí, como el sol, detrás de las nubes de nuestra mente ocupada. Éste es, precisamente, el gran descubrimiento realizado hace ya miles de años por las grandes tradiciones meditativas. La conciencia pura es el conocimiento directo, no creado, claro y fluido como el agua. Aunque nadamos en el océano de la conciencia pura, nuestra mente está continuamente ocupada saltando de isla en isla, de pensamiento en pensamiento, sin descansar nunca en su fundamento.

Sin importar cuan ocupada se halle nuestra mente, nuestra conciencia incondicionada siempre opera silenciosamente en el trasfondo. Esto es algo a lo que todo el mundo tiene acceso, es nuestra realidad más íntima, tan próxima que resulta lo más difícil de ver.
Cuando nos abrimos a la presencia superior, nuestra personalidad condicionada trata de escapar o de aferrarse a ella y situarla en sus casilleros favoritos. Aunque, por ejemplo, podamos abrimos de un modo nuevo a alguien a quien amemos, esto también puede dar miedo, de modo que nos cerramos rápidamente.

En un determinado momento podemos estar escuchando muy atentamente una pieza musical y al instante siguiente ya nos hemos distraído o tratamos de capturar ese momento, que es otro modo de cerrarnos a la presencia.
Tampoco se trata de que no nos cerremos, ya que todo lo que podemos hacer es darnos cuenta, una y otra vez del modo como nos afecta.

El único modo de despertar de nuestra distracción consiste en cobrar conciencia de nuestra falta de conciencia y permanecer presentes con nuestra falta de presencia.

J. Wellwod


jueves, 5 de febrero de 2026

Comienza por lo que tienes...


“Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer y Dios/Universo te dará el hilo.”    Proverbio Alemán

Comienza por lo que tienes!
No permitas que aquello que no puedes hacer, te impida hacer lo que sí puedes. 
La pasividad prolongada paraliza la iniciativa. Para la mente que vacila, todo parece imposible. No esperes que existan circunstancias extraordinarias para hacer el bien; hazlo en las situaciones comunes.

No necesitas más energía, habilidad ni mayores oportunidades. Lo que debes hacer es sacarle provecho a lo que ya tienes. “El encanto de lo distante y lo difícil es engañoso”.

“La gran oportunidad se encuentra dónde está”, dijo John Burroughs.

Lo que puedes hacer ahora, es la única influencia que tienes sobre tu futuro. La grandeza verdadera consiste en demostrar excelencia en las pequeñas cosas.
No te quejes porque no tienes lo que quieres. Agradece no recibir lo que mereces.
No serás feliz hasta que no aprendas a sacarle provecho a lo que ya tienes.

No te preocupes por lo que no tienes. La alegría nunca vendrá a quienes no saben sentirla con lo que ya poseen.
La mayoría de las personas cometen el error de buscar muy lejos aquello que está cerca.

Nadie logró el éxito mientras esperaba que todas las condiciones fueran “ideales”. La Biblia dice: ” El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará”.
Esto significa que si esperas a que se den las condiciones perfectas, nunca llegarás a nada. 

No pierdas el tiempo con dudas y temores acerca de lo que no tienes. Dedícate de lleno a terminar la tarea que tienes en tus manos, sabiendo que el correcto desenvolvimiento actual es la mejor preparación para tus años venideros.
Simplemente hazlo, con lo que tienes.
John Mason



martes, 20 de enero de 2026

Estado de conciencia compasivo



Krishnamurti describía la compasión como la pasión por todos los seres. Esta pasión, el respeto, la amabilidad y la bondad hacia todos los seres, pasa ciertamente por ofrecer esta compasión a nuestro mundo interior; la comunión con todos los seres pasa por la comunión en nosotros mismos.
De modo que para cultivar la coherencia es necesario “abrirse a todo”, incluido a todo aquello que consideramos “negativo”.
En la vida no sólo se trata de alentar lo “positivo”, sino de abrazar lo “negativo”, total e incondicionalmente.
Esto es lo que genera una coherencia y un sentimiento de orden superior, no-dual. 

Esta coherencia tiene que ver con ofrecer ese espacio donde todo tiene permiso para ser, para fluir y expresarse; un espacio disponible para toda energía de vida, un espacio que naturalmente acoge todo lo que es, cualquier nota de la Sinfonía de la Vida.
El Amor es como escuchar una Sinfonía…
La Vida es una Sinfonía…
Y amar, significa ser sensible a la sinfonía completa…
Significa tener un Corazón Sensible… A toda persona… Y a todas las cosas… Esto es lo que quiere decir un corazón sensible… ¡A cualquier persona y a cualquier cosa!

El Amor no es una relación… El Amor es un estado de Ser…
No puedes hacer nada para obtener el Amor…

Cuando el ojo no está obstruido, el resultado es la Vista…
Cuando el corazón no está obstruido, el resultado es el Amor…

¿Es posible para una rosa, el decir: “daré mi fragancia a las buenas personas, y voy a retenerla para las malas personas”?
La rosa, por su propia naturaleza no puede sino amar a todos…

¿Es posible para un árbol, el decir: “le daré mi sombra a las buenas personas que se sientan debajo mío y la retendré de las malas”? ¡No puede!

Y el poeta Kabir dice:
“el árbol dará su sombra hasta el hombre que lo está tirando abajo… Y si es un árbol que huele dulce, dejará su aroma en el hacha…”

El Sol brilla sobre buenos y malos por igual… Sobre santos y pecadores por igual…
Anthony de Mello

El Sol brilla sobre todo lo que es, sobre todo lo que somos. 
Un estado de conciencia compasivo, por sí mismo, armoniza e integra todos los polos y tendencias de nuestra naturaleza, de lo limitado a lo ilimitado, de lo denso a lo sutil, de lo personal a lo transpersonal.

A. Consuegra